El flúor en niños: mitos y realidades
El flúor es uno de los grandes aliados contra la caries, y también uno de los temas que más dudas genera entre los papás. Vamos a aclarar lo más importante con calma.
¿Qué hace el flúor?
El flúor fortalece el esmalte del diente y lo hace más resistente al ataque de las bacterias que producen caries. Además, ayuda a reparar zonas del esmalte que apenas empiezan a debilitarse, antes de que se conviertan en una caries visible.
Mito 1: "El flúor es peligroso para los niños"
Usado en las cantidades adecuadas, el flúor es seguro y recomendado por las principales asociaciones de odontopediatría. La clave está en la dosis correcta según la edad, y por eso el cepillado siempre debe ser supervisado por un adulto para controlar cuánta pasta usa el niño.
Mito 2: "Si come bien, no necesita flúor"
Una buena alimentación ayuda muchísimo, pero no reemplaza la protección del flúor sobre el esmalte. Ambos se complementan: comer sano y cuidar la higiene con flúor.
Mito 3: "La pasta sin flúor es mejor para los pequeños"
Hoy sabemos que lo importante no es evitar el flúor, sino usar la cantidad correcta:
- De 0 a 3 años: pasta con flúor del tamaño de un grano de arroz.
- De 3 a 6 años: pasta con flúor del tamaño de un guisante.
¿Y la aplicación de flúor en el consultorio?
Además del flúor de la pasta, en la consulta aplicamos flúor profesional (barniz) unas veces al año en niños con más riesgo de caries. Es rápido, no duele y refuerza la protección del esmalte.
Cada niño es distinto, así que la mejor pauta de flúor es la que definimos según su edad y su riesgo de caries. Si quieres una recomendación personalizada para tu hijo, agenda una cita y lo revisamos juntos.
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